• Proyecto Avícola:
En la década del 60, en coordinación con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), se llevó a cabo la promoción de gallinas ponedoras en San Bautista (Canelones).
El proyecto consistió en entregar 10 pollitas a cada joven, con el fin de que conocieran una nueva raza, ya que hasta el momento solo criaban gallinas criollas. Una vez aceptada la raza, se comenzó con los criaderos de gallinas. Se otorgaron créditos supervisados para la construcción de galpones y la adquisición de insumos.
Así comenzó el desarrollo avícola en el Uruguay, siendo la localidad de San Bautista pionera en este rubro, que ha tenido un desarrollo constante, completando el ciclo: ponedoras, reproductoras, incubación, molinos y frigoríficos.
La avicultura hoy se ha extendido enormemente y el MJA fue el impulsor de esta Industria. Actualmente sigue generando trabajo y evitando la emigración del joven rural; uno de los objetivos principales de la institución.
• Proyecto Apícola:
En 1972, con el apoyo financiero de Inter American Fundation (IAF), se fundó el primer Banco Apícola del Uruguay. Gracias a este apoyo, se llevó a cabo el proyecto, que consistió en capacitar a jóvenes y luego darles diez colmenas que pagaban con miel en un plazo de 5 años.
La miel obtenida se acumuló, logrando así realizar la primer exportación de miel a Europa; gran precedente por tratarse de la primera exportación de este producto no tradicional.
El proyecto tuvo su mayor expresión en los departamentos de Lavalleja, San José, Salto, Paysandú, Colonia y Tacuarembó. Los grandes emprendimientos apícolas del Uruguay se originaron con este programa.
• Proyecto Maíz Híbrido
A fines de los 70’ y principios de los 80’ se iniciaron cursos de maíz híbrido. La Estanzuela (estación del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, INIA) coordinaba dichos cursos y proveía al MJA de semillas, fundamentalmente de Petei y Mocoi.
Si bien en una primera instancia hubo un rechazo por parte de los productores adultos, la constancia del Movimiento los convenció de la oportunidad que significaba la propuesta. A través de algunos clubes agrarios se sembraron unas pocas 15 hectáreas en diferentes puntos del país.
El resultado obtenido demostró la efectividad de esta modalidad al triplicar el promedio nacional de kilos por hectárea. Sucesivamente se realizaron concursos de maíz, llegando a 600 hectáreas en la década del 80. Hoy en día es impensable sembrar maíz no híbrido.
• Proyecto Huerta
La huerta familiar y escolar se desarrolla desde 1953. El primer objetivo fue diversificar la alimentación de la familia rural, ofreciendo una alternativa tanto en la producción como en el consumo del hogar.
La posibilidad de tener alimentos frescos cultivados por la propia familia, es una forma de promover y fortalecer los valores individuales y familiares, lo que enriquece a la comunidad.
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